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Un viaje de saberes

La mujer mula

La leyenda de la mujer mula esta bastanta extendida por latinoamerica, teniendo diferentes versiones decuerdo el pais (la mula herrada, almamula, entre otros) el relato a continucion es un version que suena por Venezuela, sobre todo en Caracas. A modo de querer enseñar un leccion de vida, abuelos y padres le cuentan a los mas pequeños de la casa, sobre la monstruosa transformacion que sufrio una mujer despues de haber sido grosera con su madre.

Leyenda de la mujer mula

A principios de el siglo XIX en Venezuela, en periodo de plenas pugnas políticas de la independencia, había una familia de canarios que vivían en la antigua provincia de Barinas (hoy portuguesa), era una familia de bajos recursos, conformados por el padre, madre, tres hijos y una hija.

Desde hacia unos meses la familia venia teniendo problemas financieros con la finca, mantener el cultivo y ganado se había vuelto increíblemente costoso, para mayor desgracia el padre, se encontraba en un terrible condición hace unos días a causa de un misteriosa enfermedad.

Las cosas parecían cuesta arriba, pero una mañana se presento en la casa de la familia un hombre que decía venir de parte de el mismísimo Jose Antonio Paez, con el fin reclutar hombres para apoyar la causa patriota, les aseguro que si los tres varones aceptaban, el nuevo gobierno los ayudaría con financiamiento para su finca.

Los tres hermanos aceptaron la oferta y después de despedirse de su familia se fueron con el hombre, el padre por su parte, sabia que solo era cuestión de tiempo para partir al otro plano, es por ello, que adelantándose a su muerte les dijo a su hija y su mujer que vendieran lo poco que tenían y que con el dinero viajaran a la ciudad en busca de una mejor vida, y que ya en un futuro cuando pasara la guerra podrían volver a levantar la finca con la ayuda de el nuevo gobierno, solo una semana después de pronunciadas estas palabras cuando el hombre moribundo finalmente falleció.

Cuando las mujeres vendieron lo poco que tenían, la hija propuso irse a la ciudad de Caracas pero la madre no quería ir tan lejos y a un ciudad que no conocía para nada, en su lugar, propuso ir a la ciudad de Guanare a empezar de nuevo.

La hija ya se había cansado de discutir con sus padres sobre la constante carencia que había en el hogar, que aunque se había agudizado los últimos meses, siempre habían vivido con lo suficiente para apenas vivir. Sabia que su madre no era precisamente una emprendedora, siempre había aborrecido lo dependiente que fue a su padre y se juraba a si misma que ella no iba a ser igual, sabia que cuando llegaran a Guanare la madre solo se conformaría con conseguir un techo y las tres comidas al día, decidida a no quedarse estancada y atada a su madre, se escabulle una noche de la posada en la que se encontraban, abandonándola con la mitad de el dinero que llevaban y partiendo en ese momento rumbo a Caracas.

Al principio se sintió un poco culpable de dejar a su madre sola, pero también le entraba un extraño nuevo aire de excitación y libertad que nunca antes había experimentado, cuando finalmente llego a Caracas busco trabajo en un restaurant propiedad de un extranjero.

Era 1815, tres años habían pasado desde que había visto por ultima vez a su madre, desde hace bastante tiempo, se encontraba en una mejor situación financiera que cuando llego a la ciudad, dándole incluso dinero suficiente para ahorrar. A veces al acostarse pensaba en su madre, su padre y a lo que la habrá ocurrido a sus hermanos, pero al hacerlo, también regresaban sentimientos desagradables de su vida como campesina.

Al día siguiente como obra de una increíble casualidad llega al restaurant su propia madre, la hija al verla no resolvía los sentimientos encontrados una mezcla de incomodidad y alegría, la hija con un paso un poco, se dirigió a la mesa donde se encontraba su madre, pero la hija de manera automática corrió a la mujer y la acuso con el encargado de querer comer sin pagar.

Al reconocer que unos de las trabajadoras era su hija y a la dramática forma como se le había echado de el restaurant, no pudo contener sus ganas de llorar. Mientras caminaba y pasaba por la restaurada iglesia de las mercedes un extraño hombre de oscuros ropajes raros de ver en tierras tropicales se le acerco y le confeso que había visto lo ocurrido y como simpatizando con la mujer, le pidió que le contara lo sucedido.

Luego de que la madre le contara todo el contexto a el hombre, este guardo silencio y de sus bolsillos saco una moneda con la cruz de San Andrés que le entrego, ella nunca había visto una moneda así, pero como para ese momento Venezuela no tenia moneda oficial, era común ver a las personas pagando con dinero de otros países haciendo complicadas equivalencias en los mercados municipales. El hombre le dijo: usted no se me preocupe mi dama, vaya otra vez al restaurant y esta vez paguele a su hija con esta moneda, cuando lo haga dígale:” Quédate con el cambio para que adquieras malojo” esto en mi país significa desearle el “buenos deseos” al prójimo.

Aunque un poco confundida por aquellas instrucciones, fue nuevamente al restaurante y así lo hizo, cuando la hija escucho las palabras pensó que se trataba de alguna metáfora de campo de las que su padre solía pronunciar.

Antes de que la hija pudiera siquiera contestar, a esta se le comenzó a desfigurar el rostro, llegando un momento en el que este parecía salirsele de la cara, y ante la mirada incrédula de los presentes, la cara de la mujer se convirtió en la de una mula, trato de dar un grito pero se transformo en una especie de “relincho”, su única reacción fue escapar de el lugar tirando todo lo que se encontrara en su camino hasta la salida.

Se cuenta que la hija de alguna manera se entero de la conversación de la madre con el extranjero, es por esto, que la mujer mula deambula cerca de la iglesia de las mercedes tratando de encontrar a aquel extraño hombre que le entrego la moneda a su madre, con la esperanza, de que algún día pueda regresar a la normalidad.

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