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Un viaje de saberes

La creación del rió orinoco

Esta es la historia de la creación del rio orinoco por parte del ser supremo en la mitología de los Ye´kwana, el poderoso Wanadi, ademas también nos habla de las hazañas de un valiente guerrero que con su coraje salvo a un pueblo de una muerte segura.

Crónicas de las mitologías Ye´kwana

Wanadi es el Dios creador,de las montañas, los mares, los vientos, los arboles, la luz, el hombre, las plantas y los animales de la faz de la Tierra. En los tiempos de la creación solo existía un rió en toda la cúpula terrestre y los ye´kwana eran el único pueblo que lo moraba. Por lo que ir hasta este gran rió a buscar el agua era una tarea complicada y mortal por la seguridad de perderse en el camino. Por lo que los Yek´wana solo se dedicaban a recolectar el agua de lluvia para hacer su vida diaria.

Pero llego una época especialmente complicada, pues, empezó una sequía prolongada, y las pocas fuentes de agua dejadas por la lluvia empezaban a desaparecer.

La sequía arrecia cada vez mas, ya hasta había indios que morían de sed, el cauce quedaba demasiado lejos como para ir a pie, mas aun con la que sed que tenían.

Pero los indios no aceptaron seguir muriendo y decidieron enviar a modo de expedición a Kashishi, la hormiga divina del cielo, en busca de tan ansiada agua.

Kashishi anduvo muchas jornadas con la mayor premura posible sabiendo que cada paso que diera en falso podría equivaler a una vida menos de los ye´kwana. Camino y camino sin descanso, día y noche, haciendo caso omiso del agotamiento y la deshidratación. La sola imagen de su pueblo le hacía fuerte y persistente en su cometido.

La hormiga llego por fin al rió y pudo observar con gran asombro las enormes dimensiones de tal creación. Sus majestuosas aguas recibieron a Kashishi con un leve oleaje que emulaba al de las costas marinas. Una vez de vuelta, la hormiga indico al pueblo la ubicación del rió que les podría dar de beber, pero era un camino único que llevaba lejos a donde ellos vivian.

Así, sumidos en la desesperación y acudiendo al instinto de supervivencia, el shaman rezo a Wanadi. Esto causo un efecto compasivo en el Dios que, valorando sus esfuerzos, extendió su mano derecha y trazo con dos de sus dedos un gran surco de este a oeste, creando a el río Orinoco y sus afluyentes.

Los habitantes del poblado quedaron eternamente agradecidos y nunca más murieron de sed.

Aprovecharon la riqueza que el rio les aportaba, crearon cultivos y descubrieron los beneficios que aquellas poderosas aguas poseían. Nunca olvidaron el viaje tan valeroso de la hormiga.

Tampoco pudieron alejar de su recuerdo que fueron salvados de una muerte segura. En momentos en que los nuevos tiempos hacen que los Ye´kwana duden de su propia fe, miran hacia el rió Orinoco y recuerdan que ese surco fue hecho por el dedo de Wanadi, quien trajo el río hacia ellos.

Fuentes consultadas

Pueblos indígenas de Venezuela – Ye´kwana. Edición: Santillana

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